No.

Volveré, ya todo me da igual, aunque quiero seguir luchando desde tan lejana distancia, sé que algún día las vías del tren se unirán y no habrá más camino, como el que había bajo tus pies esa mañana.

No volveré a verte, ni a saber quién eres y qué eres para mí, porque nunca llegaste a conocerme.

Egoísta. Y ahora eso queda o para ti, o para mí. El que lo debiera saber, ya lo conoce.